¡Para que viva el Psicoanálisis!

María Hortensia Cárdenas
Presidente de la NEL
Psicoanalista. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis A.M.P.y de la NEL-Lima


En el año 2003 el Forum de psys se constituyó como una iniciativa de Ornicar?, revista del Campo Freudiano dirigida por Jacques-Alain Miller. Tuvo como objetivo hacer frente a la “Enmienda Accoyer” en Francia que buscaba la regulación y evaluación estatal del ejercicio de las prácticas psicoterapéuticas y del psicoanálisis mismo. En el Forum se reunieron psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras, y todos aquellos interesados y vinculados a los “psis”. El movimiento gestado tomó el primer plano en la escena política en Francia y la convocatoria fue numerosa. El combate fue largo, y el resultado favorable fue solo un respiro para una lucha que continúa.

Un Forum extraordinario fue convocado en enero de este año, se llamó “Coloquio Depresión” para responder a la “Campaña Depresión” emprendida en Francia, una campaña de adoctrinamiento masivo al público para regenerar un estado de salud en lo mental con medicamentos y sin una pregunta por la causa[1].

El pasado 9 y 10 de febrero se realizó el “Gran Mitin para que viva el Psicoanálisis”. Bajo los ropajes de falsas ciencias, la clasificación y la evaluación solo buscan la eliminación de lo subjetivo. La lucha se concentró contra la política cognitivista que busca la transformación de las prácticas de la escucha, la eliminación de la influencia del psicoanálisis en la Universidad y de su ejercicio privado[2]. La participación de más de 1300 personas comprometidas con la causa hicieron del mitin un éxito.

Tenemos la responsabilidad de sostener el psicoanálisis en el mundo. Los psicoanalistas miembros de la Asociación Mundial de Psicoanálisis damos nuestro apoyo firmando la Declaración de Adhesión a la lucha emprendida por la defensa del psicoanálisis y contra el cognitivismo y la cuantificación generalizada, e invitamos a participar a todos los interesados en el psicoanálisis.

«El 95% de la gente conoce una media anual de seis episodios de tristeza y de pérdida de la estima de sí. Si se decide medicalizar todo esto, entonces el crecimiento exponencial del número de depresivos se explica. No es extraño que la OMS prediga que, en 2020, la depresión será la segunda causa de invalidez en el mundo después de las enfermedades cardiovasculares. Riamos!

Lo que es grave sin embargo, es que el consumo de antidepresivos, que había bajado, va a explotar nuevamente. Francia es el país que consume más psicotrópicos en el mundo. (…) INPES persuade a la gente que si están tristes, es porque están enfermos, y los incitan a tragar medicamentos. Lo que era considerado antes como un mal momento que había que pasar, una caída anímica, un duelo difícil, es desde ahora en más "una enfermedad". El folleto depresión, difundido en millones de ejemplares, es una tentativa de adoctrinamiento masivo, perfectamente irresponsable, la ambición es remodelar vuestras emociones más intimas. Es un "alien" que se insinúa en lo más profundo de ustedes - incluso para sabotear todo lo que ustedes sienten. Los obliga a interpretar vuestros sentimientos más humanos en el sentido de la enfermedad. (…)

Pero la tristeza en inherente a la especie humana. Si es una enfermedad, entonces la humanidad misma es una enfermedad! es muy posible que seamos una infección del planeta. Era por otra parte la idea de Lacan. Desde el origen de los tiempos, nos destruimos a nosotros mismos, y nuestro entorno por añadidura. Si queremos curar esto, entramos en la biotecnología, se va a tratar de producir otra especie, mucho mejor. Una especie asexuada y muda. En ese momento, ¡nos portaremos como es debido!» (Entrevista a J.-A. Miller, Si la tristeza es una enfermedad, entonces la humanidad es una enfermedad, en AMP-UQBAR. TLN Nº 363, publicación virtual de la AMP).


-----------------------------------------------------------
[1]«¿Usted tiene altos y bajos? Entonces, usted es bipolar. Es una enfermedad, no es grave, es como el dolor de espalda, se cura, hay píldoras que son justamente para eso. Esto es lo que se escucha cada vez más a menudo de vuestro médico. En la radio, la tele, en una guía que se editará en un millón de ejemplares, una propaganda masiva en cascada. Las campañas antidepresión, son un peligro público. El deber de los psicoanalistas es alertar al Estado, a los medios y a todo el mundo. En el mundo entero, una parte de la burocracia sanitaria ha emprendido la tarea de medicalizar la tristeza, y de hacer vender a más no poder los antidepresivos, medicamentos, a veces útiles, pero de uso delicado, que solo especialistas deberían poder prescribir. Euforia obligatoria. ¡Las píldoras de la felicidad! Como en las novelas de ciencia ficción. Un bajón y empezamos a tomarlas para toda la vida. Sin embargo, se ha demostrado científicamente - ¡pero sí! - que tener momentos de tristeza es perfectamente normal. 95% de la gente conoce cada año una media de seis bajas de humor o de autoestima.» (J.-A. Miller, La depresión, una enfermedad del género humano, publicado en la revista Elle).

[2] «En este Meeting retomaremos, levantando el tono, algunos de los temas del Forum, el ahogo de la Cultura por los burócratas de la evaluación insensata, fanática; la investigación fundamental en biología estrangulada por la locura NeuroSpin; de un modo general, los estragos debidos al culto imbécil de la cifra. Pero también informaremos al público y lo movilizaremos contra la operación en curso en la Enseñanza Superior y la Investigación. (…) Los cognitivistas quieren terminar de una vez por todas con los clínicos, cuyos cursos drenan el flujo de estudiantes más importante. Por toda Francia, los departamentos de psicología clínica se ven afectados, se les rehúsa habilitaciones, les adosan informes desfavorables, se les suprime enseñanzas, se los ofende sistemáticamente, se les hace sentir quién tiene el poder. (…) El combate va a ser duro, pues su dispositivo está en su lugar, consolidado, agarrado al terreno. El nivel del Primer Ministro es tenido como un adversario. No vimos venir nada, preparado nada. Pero este combate puede ganarse, se los aseguro. El mismo exceso de esta ofensiva, su amplitud sin precedentes, esta voluntad manifiesta de liquidación sin vueltas del psicoanálisis en la Universidad, mientras que Lacan continua siendo en Francia como en el extranjero un faro de la inteligencia francesa, si puedo decirlo – y ¿qué departamento universitario tiene la proyección internacional del departamento de psicoanálisis? – la hubris del cognitivismo triunfante, le promete todo esto a la Roche Tarpeiana. Desde hace casi 30 años, los cognitivistas aterrorizan a la Universidad, influencian a la administración, a los medios, al público. Han vencido a innumerables adversarios, los resentimientos se acumulan, se creyeron que tenían todo permitido. Y bien, se acabó. La bandera de la resistencia se levantó. Los psicoanalistas no se plegarán. (…) los cognitivistas nos han declarado la guerra que, intelectualmente, profesionalmente, es una guerra a muerte. Por lo tanto, estamos obligados a seguir y alcanzar los extremos. Por lo tanto, no se trata de una guerra defensiva, sino más bien de una contraofensiva, que apunta a desconcertar al adversario. Se desplegará en varios frentes. Esta el frente psi, ciertamente, pero están también los biologistas no cognitivistas, están las humanidades, también los matemáticos. (…) No estamos solos. Estamos lejos de estar solos. Somos más numerosos y mucho más sabios y mucho más ágiles que la secta cognitivista. Esta prosperó solo por nuestra negligencia, por nuestra dispersión, se deslizó sobre el desprecio intelectual que tenemos por esta doctrina de impostura, ganó los espíritus de nuestros gobiernos prometiéndoles, tal el espíritu maligno, que sería como Dioses. Se terminó, todo eso. Nos hemos despertado. Vamos a despertar a los demás. Y la pesadilla terminará por disiparse. Y, una vez sobrios, dirán: "¿Cómo hemos podido?" Escúcheme bien: la retirada cognitivista comenzó.» (3 preguntas a…Jacques-Alain Miller, en La Lettre en Ligne, publicación virtual de la ECF)

Leer más...

Editorial

El presente número de LBC tiene como objetivo central presentar el combate que especialmente en Francia han emprendido los psicoanalistas lacanianos –acompañados de psicoterapeutas de diversas canteras pero también de un conjunto de destacados intelectuales y artistas– para impedir la reglamentación que los Estados pretenden ejercer sobre los tratamientos psi en general. Por un lado, el incremento de la precariedad simbólica y de la incertidumbre social y económica hace ineludible el tratamiento del malestar psíquico de los ciudadanos; por otro, el capitalismo, siempre el mejor preparado para obtener ganancias de los males creados por él mismo, se ha adaptado velozmente a esta circunstancia que la ideología cientificista propicia –distinta de la investigación científica propiamente dicha– y ha favorecido la expansión de la industria farmacológica bajo la promesa de la felicidad. Hoy contamos con pócimas para todos los males, tal como antaño, solo que esta vez se obliga a los pacientes a ingerirlos, incluidos los niños mismos, bajo pena de ser expulsados del colegio o de ser retirados de la custodia paterna, como sucede ya en los Estados Unidos y Canadá.

En estas circunstancias, para tomar un término acuñado por Jacques-Alain Miller, los Estados quisieran entrenar a “tecno-terapeutas”, psicólogos cognitivos capacitados para ceñir a los sujetos a los mandatos del entorno y vigilar la ingesta de medicamentos prescriptos por psiquiatras cada vez menos capacitados para diagnosticar.

Estrictamente hablando, un diagnóstico es un juicio lógico que implica un discernimiento, el mismo que ha de considerar un conjunto de criterios inherentes a las características particulares del sujeto, para concluir apropiadamente acerca de la dirección a tomar en el tratamiento; todo lo cual implica la asunción de una responsabilidad. Pero, en la actualidad, la tarea del diagnóstico es depositada en manuales psiquiátricos construidos sobre la base de correlaciones estadísticas que suprimen cualquier hipótesis explicativa o causal y se atienen a descripciones fenoménicas de la sintomatología que facilitan la prescripción medicamentosa. Por lo tanto, el profesional que se pliega a ello ha cedido su responsabilidad clínica al manual, su saber a la estadística y su ejercicio a la industria farmacológica. De este modo, ya no hay lugar para la reflexión ni para la escucha despojada de prejuicios mediante la cual un sujeto puede, eventualmente, encontrar la cifra del destino que lo aqueja y responsabilizarse, a su vez, por la causa de sus males hasta donde le conciernen solo a él mismo.

No estamos ajenos a las amenazas que se ciernen sobre Europa, y por eso es necesario que entablemos también aquí, en nuestro medio, una conversación esclarecedora respecto del modo en que concebimos el malestar psíquico, y respetuosa del dolor que entraña la existencia, de la dignidad del sujeto y de los principios éticos que debieran orientar el tratamiento.

En enero de este año, tuve la oportunidad de participar en un coloquio sobre las relaciones entre la psicobiología y el psicoanálisis en el que se me pidió que comentara dos exposiciones a cargo de un reconocido neurólogo y un destacado psicoanalista. El doctor en neurología nos dijo que se proponía abordar la cuestión de “qué es el hombre”, proyecto bastante ambicioso, por cierto.

Para comenzar, además, consideró pertinente preguntarse primero “qué es la vida”. Imposible detallar aquí su exposición, pero podemos resumirla en una sola palabra: información. Así, por ejemplo, la vida fue definida como “información que circula dentro de las células, dentro de los tejidos; etc.” y la particularidad humana consistía en que “el hombre es el único ser vivo que logra codificar su información”. Por supuesto, el hombre tiene conocimientos –es decir, “información acerca de aquello que no es observable”–, sentimientos y motivaciones (“una suerte de habla interior que codifica”) de naturaleza social, como por ejemplo, una muy importante nos dijo el expositor, la del dinero. En este marco, la cura consiste en una especie de educación en la que la moral no puede estar ausente. De modo que educación consistiría en el contrapeso casi natural de la falta o deficiencia de información. Ningún juicio crítico, aquí, acerca del poder de la palabra, su diferencia respecto a la sugestión, menos todavía respecto a la naturaleza del síntoma psíquico y su irreductibilidad a los mandatos morales. Tampoco encontramos elaboración alguna acerca de lo que es educar ni su relación con el deseo de domesticar.

Acto seguido, intervino el psicoanalista, quien explicó al público diversos conceptos freudianos. En principio, nos encontrábamos en otro nivel de intercambio y discusión. No obstante, cuál no sería nuestra sorpresa cuando escuchamos a nuestro colega finalizar su exposición afirmando la necesidad de incorporar a la clínica psicoanalítica el sustento neurológico al que el primer expositor había aludido. Incluso añadió que, para alcanzar una precisión diagnóstica, la nueva tecnología médica era indispensable. Efectivamente, cuando hay daño neurológico esta tecnología puede ser de gran ayuda pero, aun suponiendo que esta pudiera diagnosticar una histeria (¿cómo lo haría, además, si esta clasificación ha sido eliminada de los manuales?) ¿de qué manera se distinguiría, por ejemplo, una homosexualidad histérica de otra? ¿o una locura histérica de una psicosis ordinaria? ¿volveremos a las viejas discusiones sobre la herencia genética? Y todas estas interrogaciones son temas ineludibles para trazar un diagnóstico y orientar un tratamiento.

Sin duda, las neurociencias han alcanzado un desarrollo notable, pero lo que se difunde en los diarios sobre ellas son banalidades que pocos científicos serios tomarían en cuenta. Cuestiones como que el amor específico por alguien pueda residir en un conjunto de neuronas o que un asesino pueda ser identificado mediante imágenes tomadas del cerebro, no solo son absurdas sino que no alcanzan a explicar por qué algunos hombres matan a sus congéneres y otros no, siendo que todos han deseado eliminar a su prójimo alguna vez. Peor aún, es raro que trabajos como estos redunden en algún tipo de tratamiento que no sea el de la manipulación química.

La posmodernidad es la cultura de la novedad y del deshecho. Visto de este modo, el objeto que es el referente singular del sujeto tiende a desmaterializarse. La exacerbación de la satisfacción que promueve el capitalismo tardío reduce el objeto de la satisfacción de un sujeto particular –el objeto único que, en principio, permite el surgimiento del sujeto psíquico en singular y que Lacan llamó “objeto a” u objeto plus de goce–, a no ser, casi, otra cosa que lo nuevo como tal.

La importancia que se le otorga actualmente a la información no deja de tener profundas consecuencias en la vida de los sujetos. Este fue precisamente el eje de la intervención de P. La Sagna en el VI Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis que tuvo lugar en abril de este año en Buenos Aires. Según este psicoanalista francés, la preponderancia creciente de la información inmaterial aunada a la economía de la información, permiten caracterizar el momento actual como el del surgimiento del “capitalismo cognitivo”. El sujeto capturado por esta red se encuentra a merced del saber informático, un saber de huellas que da lugar a la pérdida de la objetalidad y a la desubstancialización del objeto: cae el objeto y con él, el sujeto mismo. Nos aproximamos, pues, a la desmaterialización del sujeto producida por la hipermaterialización de la máquina, a la unión del cuerpo con la máquina a través de la red, a la gran “cerebralidad” en un discurso sin palabras. Ha cambiado así la relación del sujeto con su cuerpo, a lo que hay que sumar el uso de la bioquímica para producir “afectos fabricados” en lugar de afectos legibles. La imagen será entonces, si no lo es ya, el soporte de experiencias de goce fabricadas, de manera que será cada vez más difícil captar el goce mortificante a partir de un objeto fantasmático inherente al sujeto. Como las rutinas tienden a desaparecer, el exceso se hace cada vez más difícil de objetivar; el plus de goce de un sujeto en singular, más difícil de ubicar: ¿qué quiere él? ¿quién es él?

Sucede que a medida que el mercado suprime las objeciones y los obstáculos se complica la diferenciación entre sujeto y objeto. El gran movimiento de la desmaterialización confunde real y semblante. Este sujeto confundido es, finalmente, el fruto del capitalismo cognitivo.

Fue un verdadero placer escuchar esta intervención que nos permite pensar algo respecto de la desorientación de los sujetos contemporáneos, así como sobre las dificultades que encontramos en la clínica que practicamos. El saber que se renueva produce una alegría diferente de la que resulta de la exigencia de novedad.

Por último, como dijo Freud, recordemos que cuando se empieza cediendo en las palabras, se acaba cediendo en los hechos.

La directora

Leer más...

"Replegarse sería Mortal"

Entrevista otorgada en el día sábado 19 de enero de 2008 por Jacques-Alain Miller al Diario Libération

Éric Favereau


Jacques-Alain Miller. Yerno de Jacques Lacan. Personalidad muy controvertida, director del departamento de psicoanálisis de la universidad Paris-VIII, 63 años, creó en 1981 la Escuela de la causa freudiana. En 1992, fundó la asociación mundial de psicoanálisis. Bajo su autoridad se publican los textos de los seminarios de Jacques Lacan, a cuenta gotas, se lamentan algunos. Es también alguien que polemiza. A la cabeza de la lucha contra la enmienda Accoyer, que quería legislar sobre la psicoterapia, retoma el combate contra los cognitivistas, obsesionados con la evaluación.



Se habla nuevamente de la enmienda Accoyer, que busca enmarcar el uso del título de psicoterapeuta. Provocó la ira de todo el medio analítico. Vuelve pero bajo una forma atenuada. Y usted, vuelve a la guerra…




El asunto de la enmienda está cerrado. No hay ningún contencioso después que Bernard Accoyer renunció a su primer texto, que se arriesgaba a definir las diversas psicoterapias. Su preocupación por regular el uso del título de psicoterapeuta fue escuchado por el medio psi, que, desde hace pronto tres años, es parte interesada en la concertación sobre el decreto de aplicación. Por el contrario, sí, para mí el combate se ha vuelto permanente.





¿Pero qué combate?


Freud diagnosticó hace mucho tiempo un "malestar en la civilización". Estamos mucho más allá: todo el mundo siente que la civilización occidental tiende a volverse francamente invivible. Esto suscita revueltas, una guerra civil, pero que respeta las formas del debate democrático.





¿Ciertamente, pero qué guerra ?


Hay una guerra ideológica que opone, por una parte, los cuantificadores, los cognitivistas[1], con su pretensión creciente de regentear la existencia humana en todos sus aspectos, y por otra parte, todos aquellos que no se inclinan ante la cuantificación en todas partes. El fanatismo de la cifra, no es la ciencia, es su mueca. No hace mucho, la administración, era aún burócratas a la Courteline. De ahora en más, la electrónica pone entre las manos de las burocracias occidentales un poder inmenso de almacenamiento y de tratamiento de la información. Se han embriagado con eso, perdieron el sentido común. Las más afectadas son las de la Unión europea, herederas de las monarquías. Van hacia la vigilancia generalizada, de la cuna a la tumba. Aspiran al control social total. Se prometen remodelar al hombre en lo que tiene de más profundo. No se trata ya solo de “gobernar los espíritus”, como quería Guizot, ni incluso sugestionarlos con olas de propaganda masiva.

Nuestros amos están tan confundidos por el progreso inusitado de las bio y nanotecnologías que sueñan con manipular en directo el cerebro con implantes y electrodos. Hasta tanto se pueda hacer eso, ¿por qué no poner a punto una humanidad higiénica, desembarazada de una buena vez de lo que Freud llamaba la pulsión de muerte, una especie humana mejorada, transhumana? Quedamos reducidos a decirnos: ¡por fortuna existe el papa! Pues cuando los débiles mentales tienen el poder, el progreso científico engendra utopías autoritarias que son verdaderos delirios megalomaníacos. Esto fracasará sin remedio, pero hasta tanto produce estragos. No hay que dejar hacer, incluso si los clivajes nuevos que suscita esta desmesura no obedecen ya a la lógica izquierda derecha





¿Pero, en qué concierne al psicoanálisis esos clivajes, que es del orden del dominio privado?

Desde comienzos del siglo XXI, la burocracia decidió que la salud mental de los pueblos formaba parte de sus atribuciones. Invadió los dominios de la escucha, de las terapias por la palabra, se ocupó de remodelarlas del principio al fin. En la práctica, esto quiere decir: atacar al psicoanálisis. Tratar de eliminarlo en provecho de la técnicas de persuasión, las terapias cognitivo comportamentales, que pretenden que sus efectos son cifrables, por lo tanto científicos. Es la impostura del cognitivismo. El cognitivismo, es decir la creencia que el hombre es análogo a una máquina que trata la información.

En esta óptica, se trata de hacerle escupir cifras al alma. Se mide a cuanto más mejor, se cuenta todo y no importa qué; los comportamientos, las casillas marcadas de los cuestionarios, los movimientos del cuerpo, las secreciones, las neuronas, los colores de la resonancia magnética, etc. Sobre estos datos recogidos de este modo, se elucubra, se los homologa a otros tantos procesos mentales que son perfectamente fantasmáticos, se imaginan haber puesto la mano sobre el pensamiento. En resumen, se divaga, pero como está cifrado parece científico. Todo un cúmulo de metáforas infiltró de este modo el discurso corriente, a fuerza de producir y de manejar máquinas, al hombre contemporáneo le gusta imaginarse ser una de ellas.





¿Un ejemplo ?

Nos explican que estar enamorado, ocurre cuando nuestra serotonina baja a menos del 40 %. Esto se midió en cobayos que aseguran piensa en el ser amado al menos cuatro horas por día. ¿El amor loco? Hace subir la dopamina. Por lo tanto si usted tiene propensión al amor loco, se trata sin duda de que tiene una pequeña falta de ese lado. Por el contrario, si usted permanece con la misma persona, es porque su tasa de ocitocina, llamada la hormona del amor…En resumen, se retranscriben sus emociones en términos cuantitativos, y el juego está hecho. Esta cuantificación enloquecida, que es un puro simulacro del discurso científico, se extiende por todas partes. Constituye la felicidad de la administración, la justifica, la alimenta, la incita a recubrir todos los aspectos de la vida.





¿Todo debe arrojarse en el cognitivismo ?

!Oh sí! Es una ideología que mimetiza las ciencias duras. Pero si se ha extendido tan ampliamente, es porque expresa algo muy profundo, una mutación ontológica, una transformación de nuestra relación con el ser. Hoy, no estamos seguros de que algo exista si ese algo no es cifrable. La cifra se ha vuelto la garantía del ser. El psicoanálisis también descasa sobre la cifra, pero en el sentido del mensaje cifrado.

Explota las ambigüedades de la palabra. En este sentido está en el polo opuesto del cognitivismo, a este le es insoportable.





Usted señala igualmente que esta ideología de la cifra está en vías de imponerse en la universidad…

La evaluación hizo su entrada en la universidad hace veinte años, pero hay un salto cuantitativo con la Agencia de evaluación de la investigación y de la enseñanza superior (la AERES). Es muy reciente: fue creada por la ley del 18 de abril de 2006 e instalada el 21 de marzo. Desde 1985, los organismos encargados de la evaluación se han multiplicado, pero los universitarios e investigadores estaban representados en sus direcciones, y habían aprendido a vivir con ello. Se acabó. Todo ha desaparecido en provecho de una agencia única, “autoridad administrativa independiente” que cubre el territorio nacional. Actúa bajo la autoridad de un consejo bastante raro, el ministerio nombra a los miembros por decreto.

Ningún miembro elegido. Del mismo modo, el “delegado” nacional, responsable de cada disciplina, no emana, de ningún modo, de la comunidad de los investigadores, es designado por el presidente de la agencia. El sistema fue concebido por el Pr Jean-Marc Monteil, eminente psicólogo social cognitivista. Está encargado de la misión del gabinete del Primer ministro, mientras que la Agencia es presidida por el Pr Jean François Dhainaut, especialista en biotecnología. Delegado nacional para la psicología: el Pr Michel Fayol, sucesor del Pr Monteil en la universidad de Clermont-Ferand, la única de esa talla donde la psicología clínica es rigurosamente amordazada desde hace años. El Pr. Monteil me explicó sin risa que era en razón de su incompetencia notoria en la materia. La Aeres es un monstruo burocrático hipercentralizado y particularmente opaco: nada que ver con América. Recuerda más bien a la difunta Unión Soviética.





¿Cuál es el objetivo? ¿Expulsar al psicoanálisis de la universidad?

El objetivo es rentabilizar la investigación. El resultado será muy diferente. En nombre de la planificación total y de la objetividad perfecta, se ejerce el sadismo sobre los universitarios y los investigadores. Se expanden pasiones tristes – inquietud, pérdida de estima de sí, depresión -, al mismo tiempo que con una dulce voz dicen. “Por favor, no tengan miedo!” Y al mismo tiempo, Sarkozy promete hacer de las universidades lugares de efervescencia intelectual. Esta usina a gas se romperá la cara, por supuesto, pero será mejor que sea lo antes posible. Aparte de esto, no solo el psicoanálisis es insoportable para los cognitivistas, es el método clínico, porque apunta a lo singular, en tanto que ellos solo juran sobre la estadística. Tienen horror del sujeto, no conocen más que “al hombre sin cualidad”, como decía Musil.



Pero siempre ha habido un combate entre los clínicos y los cognitivistas…

Desde siempre, los clínicos tenían a los estudiantes y los cognitivistas tenían los títulos unviersitarios. Lo que cambió, es que hoy los cognitivistas, amparados en su posición administrativa, intentan erradicar a sus competidores. Y lo lograrán, salvo si la tutela política reconoce que la unidad de la psicología es de ahora en más un mito. Entonces, se pondrá de un lado al psicoanálisis, la psicología clínica y la psicopatología. Y del otro a la psicología experimental y cognitivista. Cada dominio con sus competencias propias. A falta de lo cual, el psicoanálisis desaparecerá muy rápido de la universidad. Es lo que le expliqué a Valérie Pécresse, invitado por ella, y es lo suficientemente inteligente como para no permanecer en la memoria como la Atila del psicoanálisis.




¿Está es psicoanálisis en estado de defenderse ?

«Vivamos felices, vivamos escondidos », esta era la divisa de los psicoanalistas. Esto no se sostiene más. Replegarse en su terreno sería mortal para el psicoanálisis, pues ya no tiene terreno, simplemente. En resumen, los psicoanalistas no podrían dispensarse de tomar parte del debate público.

Además existen las prácticas. Hay que innovar. Cada vez más practicantes analizados reciben a sus pacientes en las instituciones. El psicoanalista está en camino de reinventarse. Constatamos que pueden producirse efectos analíticos en otras partes y no solo en el consultorio privado. Hace cuatro años que la Escuela de la causa freudiana ha abierto un centro psicoanalítico de consulta y tratamientos, en el 10º distrito de París, que recibe gratuitamente a todo el que llega. Esto se extendió como un reguero de pólvora: con iniciativas locales, otros diez centros se han abierto en Francia. Cuatro en España, y también en Italia. En vista de los resultados, los poderes públicos los sostienen cada vez más. Esto testimonia una sorprendente evolución de las mentalidades. Logra alcanzar lo que Freud quiso hacer, dispensarios gratuitos.





Usted no habla de la amenaza de la psiquiatría biológica y del peso preponderante de los medicamentos…

El psicoanálisis no es la cientología. El recurso a los psicotrópicos no está proscrito por principio.




¿Que pensó usted de la campaña nacional sobre la depresión?

Es Knock a la milésima potencia. Un discurso masificante que trata de penetrar en lo más profundo de cada uno, para remodelar el sentido de sus emociones más íntimas. La ministra de Salud debió darse cuenta de que algo no andaba porque dio su auspicio a un coloquio que organizo sobre el tema.





Dejemos a los cognitivistas. ¿Puede haber miradas de evaluación sobre las prácticas analíticas?
La cultura de la evaluación es un señuelo. Se apela a ella para cumplir bajas necesidades bajo la cubierta de la objetividad. Se hace como si el saber absoluto posara su dedo sobre usted y le indicara lo que usted vale: usted solo tiene que decir amén. En la práctica, la evaluación está siempre en manos de una claque que hace sus cuentas. Es un procedimiento de tipo soviético. Es la última resistencia a la ley del mercado.





¿Usted prefiere las reglas del mercado?

Si hubiera que elegir entre la evaluación y el mercado, preferiría aún el mercado. Para evaluar el departamento de psicoanálisis de París VIII, que es el líder mundial para el psicoanálisis de orientación lacaniana, nos envían algunos desdichados cognitivistas que, ellos, van a remolque de la psicología americana: nos toman por chiflados. Nosotros los consideramos nulos.





El control o el pase, ¿no es sin embargo una forma de evaluación?

Una elucidación, no es una evaluación. No se trata de ubicar valores sobre una escala preestablecida, sino de volverse disponible para la sorpresa del acontecimiento singular. El psicoanálisis es algo a medida, no la confección en masa. Dicho esto, en psicoanálisis, se nos juzga todos los días por sus resultados, pero no por expertos: sino por los que lo utilizan, por el consumidor.





¿Como reaccionó usted a la grilla de evaluación de los ministros, sugerida por el presidente de la Republica ?

Folklórica. Nadie lo toma en serio. Es para desembarazarse de los ministros perezosos o que dejaron de gustar. Siendo así, el sarlozysmo es un muy curioso voluntarismo, que oscila entre el estatismo y el liberalismo. Napoleón o Raymosn Aron, Sarkozy no eligió, y eso vira a la confusión. Los socialistas, eligieron. El PS fue fragmentado en bandas, todos sus expertos son hiper evaluacionistas. Se convirtió en el partido del “hombre sin cualidades”, el portavoz de los altos funcionarios: “¿El interés general? Nos conoce, vamos a calculárselos” No es seguro que la izquierda pueda ahorrarse su disolución si quiere renacer un día.

Traducción : Silvia Baudini

(From Libération)

[1] El congitivismo designa una corriente de investigación científica que sostiene la hipótesis de que el pensamiento es un proceso de tratamiento de la información.

Leer más...

Al Lector

Jacques-Alain Miller

Texto publicado en Le Nouvel Âne, N° 9 el miércoles 23 de julio del 2008





Este número de LNA no hubiera sido concebido, redactado, editado en el corazón del verano, si yo no hubiera recibido, a fines de junio, el texto "fuga de información" de un proyecto de decreto ministerial que, a favor del decreto de aplicación de la ley sobre el título de psicoterapeuta, programaba de hecho el comienzo del fin del psicoanálisis.

¿Ustedes creen que yo grito que viene el lobo cuando el lobo no está allí? ¿Que lucho contra molinos deviento? Sepan que las administraciones exaltadas que, en toda Europa, nos administran en tanto que "poblaciones" e inspiran a nuestros gobiernos, no cesan de ser perforadas por el deseo decidido de terminar con el psicoanálisis.

En el Reino Unido, el gobierno se prepararía para regular las "terapias por la palabra" de tal modo que el Daily Telegraph del 12 de julio anuncia desde ahora que el psicoanálisis será puesto fuera de la ley, "outlawed", a partir de 2011. El 10 Downing Street, al que se le solicitó intervenir, dio a conocer su respuesta: "Las directivas reglamentarias tienen como función proteger al público de los practicantes mediocres".

Seamos zen: lo peor no llegó aún. Pero nadie puede ya ignorar el sueño totalitario que anima a numerosos burócratas europeos, y que llega al punto de regular la conversación privada de dos adultos en el domicilio de uno de ellos. Suprimir el psicoanálisis de un plumazo, por la ley y el reglamento, volver ilegal su ejercicio, delictivo, pasible de los tribunales; esto se habrá pensado, querido, preparado, en la primavera de 2008, en nuestra querida Inglaterra.




Albion atrapada por el libertinaje

En el imaginario francés, Albion es pérfida, por supuesto, pero es también el país, de baja estatura, del common sense y de la decency, principio de la ética de Orwell: no se cree allí en las ideas, y apenas en las creencias –se las guarda at home, en la esfera privada–; el espíritu es positivo, pragmático, no se jura más que por los hechos, abandonando la ideología a los continentales, especialmente a los frogs (las ranas, los franceses), siempre listos para entusiasmarse con las dudosas ensoñaciones de los alemanes, etc. El cliché está de ahora en más en desuso.

Atrapada por el libertinaje, dopada por la electrónica, embriagada como sus hermanas del continente por su potencia nueva, la burocracia de Su Majestad se entrega a un constructivismo desenfrenado, instala la sociedad de vigilancia más extendida de las democracias occidentales, y entiende que cambia el homo britannicus en lo que tiene de más profundo, remodelando su vida cotidiana, emocional, psíquica. Esto se expande, y no es por azar, bajo el reino del laborismo, vuelto la expresión política de la clase de los altos funcionarios, como el PS en Francia: cámaras en todas partes, la evaluación a más no poder, la felicidad programada, la fe en el cálculo de lo mejor, todo esto no es nada más que la forma contemporánea y degenerada, bajo el régimen capitalista, del buen viejo totalitarismo de antaño. Los ingleses son un pueblo razonable sin duda, pero cuando se embriagan, son los más ebrios de todos. Apática, la intelligentsia, que nunca tuvo en la isla el peso que tiene en Francia, aquí ningún "escritor consagrado" (Paul Bénichou), asiste sin reaccionar a la liquidación de las maneras de ser tradicionales y deja hacer a los aprendices de brujos de la London School of Economics. Un Peter Laslett se levantará mañana para contarnos ese mundo que hemos perdido.

Los británicos tienen la docilidad de los insulares con respecto al poder autóctono: piensen en la extraordinaria mutación del Japón en la era Meiji, bajo el modo top-bottom: a su advenimiento, a la edad de 15 años, Mutsu-Hito declara que "los usos de los tiempos antiguos son abolidos para siempre" y, a pesar de la oposición de los samurai, amen, su voluntad fue hecha. Sin embargo, no ocurrirá lo mismo en el Reino Unido: la locura intrínseca de los proyectos de nuestros nuevos doctrinarios condena finalmente estas utopías autoritarias a los basureros de la historia. Leeremos con provecho en este número [del LNA, No. 9] el artículo de Willem H. Buiter sobre los peligros del "neo-paternalismo".




Un poco de Italia en Francia

Después de Freud, y conforme a su anhelo constante, los psicoanalistas no trataron jamás de hacer reconocer y regular sus competencias por los aparatos del Estado; crearon sus propias instituciones, y habilitaciones, nacionales e internacionales (IPA en 1910; AMP en 1992) a todo lo largo del siglo 20, la práctica del psicoanálisis, luego la de las psicoterapias que se inspiran en él, se expandió a gran escala, hasta alcanzar en las sociedades desarrolladas a las grandes masas de población. Luego del fin del último siglo, los países europeos se ocuparon de definir la profesión de psicoterapeuta, con el fin de satisfacer a las exigencias de libre establecimientos en la Unión.

En Italia, la ley fue votada por la iniciativa del senador Ossicini, él mismo psicólogo y psicoanalista, miembro de la SPI (Sociedad Psicoanalítica Italiana). Constatamos, 16 años más tarde, que cada una de las corrientes y sub-corrientes de la disciplina tiene la posibilidad de hacer habilitar uno o varios institutos de formación en psicoterapia, conforme a sus concepciones, siempre que se inscriban en un marco de conjunto fijado por el Estado. Una comisión independiente delibera liberalmente las habilitaciones; existen alrededor de 300 institutos, en sana competencia unos con otros.

En Francia, la cuestión permaneció dormida hasta el 2003, cuando el Sr. Bernard Accoyer, entonces vicepresidente del grupo UMP, tomó la iniciativa de una ley que pretendía definir las psicoterapias. Esta ley fue votada por unanimidad por la Asamblea Nacional. Libération le consagró la primera plana; el diario hizo conocer igualmente mi oposición frontal al texto votado en la primera lectura, y mi intención de hacer una campaña en la opinión pública.

Esta campaña, que vio la creación del Nouvel Âne y la de los Forums psi, y que contó con el apoyo de numerosos intelectuales y artistas, entre ellos Bernard-Henri Lévy y Philippe Sollers, cosechó un vasto eco mediático; hizo que el entorno de Jacques Chirac se decida a intervenir; el Sr. Accoyer anunció el 3 de diciembre del mismo año que abandonaría su pretensión de definir las psicoterapias por la ley, y pidió él mismo al Senado que modifique su enmienda.

De hecho, la ley finalmente votada se refería solamente al título de psicoterapeuta.

Además, estipulaba quienes estaban inscritos de derecho en la lista de psicoterapeutas: los médicos, los psicólogos, y los psicoanalistas regularmente inscritos en el anuario de sus asociaciones.




Del decreto al reglamento definitivo

Quedaba por redactar el decreto de aplicación. Camino sembrado de emboscadas, desde el momento en que el texto de la ley no era límpido, y que movilizaba intereses contradictorios en torno a la cuestión. Philippe Douste-Blazy, nuevo ministro de Salud, quiso encontrarse conmigo; se abstuvo de hacer redactar un decreto. Su sucesor, Xavier Bertrand, quiso igualmente encontrarse conmigo, y me invitó a trabajar con su director de gabinete, el Sr. Castex, en la redacción de un decreto aceptable para los profesionales concernidos. Lo que fue hecho, pero el texto fue retocado en el Consejo de estado, en los últimos días del gobierno Villepin. Bajo la presión del Sr. Accoyer, que se había convertido en Presidente de la Asamblea nacional, el director del gabinete de la Sra. Bachelot continúo mejorando el decreto. El texto redactado, si bien dice menos que el proyecto Bertrand, constituía un compromiso pasable.

Sin embargo, en el momento en que el Consejo de Estado se prepara para aprobar el decreto durante julio, me llega, el domingo 29 de julio, el proyecto de reglamento definitivo sobre el "documento técnico" al que debe seguir inmediatamente el voto de este decreto. Estupefacción. Ustedes leerán el texto en este número [del LNA, No. 9], y los comentarios que inspiró en seguida a los profesores de psiquiatría y de psicopatología más distinguidos.




La polémica se calienta

Alertada, la redacción de Le Point me ofrece inmediatamente una tribuna, "¿Muerte a los psi?", publicada el 3 de julio. Lunes 7, Le Figaro, con la firma de Catherine Petitnicolas, se hace eco de las reacciones del medio psi, todas desfavorables: "los psi con el viento de frente contra un proyecto de decreto". Le Monde escribe el día siguiente que "los psi denuncian la instauración de una "psicoterapia de estado" y que "la polémica sobre el decreto reglamentando el estatuto de psicoterapeuta se calienta nuevamente" (Cécile Prieur). El 10, el Sr. Accoyer que firma “Presidente de la Asamblea Nacional”, me responde en Le Point: “¿Quién quiere la muerte de los psi?” "¡Ciertamente no el legislador! No pretendiendo ni enmarcar el tratamiento psicológico, ni poner en cuestión, de ningún modo, el psicoanálisis, el legislador deseó con esta ley del 9 de agosto de 2004 proteger a las personas, llenando un vacío jurídico por el cual cualquiera puede autoproclamarse psicoterapeuta, sin ninguna garantía de formación ni de competencia." Habrán podido reconocer un argumento de venta desde hace cuatro años. Del proyecto de reglamento definitivo no dijo ni una palabra.

Al mismo tiempo, el director de gabinete de la Sra. Bachelot, el Sr. Leclerc, me asegura por teléfono que es un “jefe de despacho” en el ministerio de Educación superior quien sostuvo la pluma, y que él mismo rechazará la firma de Salud. Agregó que, según sus informaciones, el gabinete de la Sra. Pécresse no es favorable a este proyecto en el estado. Acepté, ante su imperiosa demanda el 8 de julio, encontrarme con el Director General de Salud, el Prof. Didier Houssin, y la Sra. Elvira Aronica, miembro del gabinete, a quienes les expuse mi manera de pensar, remitiéndoles una «Nota» de 7 puntos. El 9 de julio, la directora adjunta de la DGS me llamó para informarme de la complejidad del trabajo interministerial.

El día siguiente, supe el nombre del autor del proyecto; el Prof. Lécuyer, el psicólogo cognitivista bien conocido especialista de los movimientos del ojo en el bebé; antes de jubilarse en septiembre próximo, quiso cumplir un último crimen y tratar de matar de una buena vez a la psicología clínica y al psicoanálisis.

Ya se lanzó la preparación de LNA del verano. Los textos están pedidos para el domingo 13 de julio.




¿No hay otro camino más que el Presidente?

El Sr. Accoyer quiso una ley, la tiene –incluso si no es exactamente aquella que había deseado inicialmente–. Quiere el decreto, es una buena vía. ¿Pero el proyecto de reglamento definitivo? ¿El proyecto Lécuyer? ¿Está a favor? Él tan preocupado por la seguridad de sus ciudadanos. Que lea los textos reunidos en este dossier, y verá los riesgos que ese texto hace correr a la salud pública para satisfacer la venganza de una camarilla. ¿Va a considerar como si fueran nada las objeciones del Prof. Briole, de Val de Grace?, ¿a las de los Profs. Abelhauser, Castanet, Gori, Maleval? Sería muy decepcionante, sí, muy decepcionante para la idea que tenemos de la representación nacional. Si, será necesario un reglamento definitivo, pero no ese: un texto auténticamente liberal, respetuoso de las libertades de la sociedad civil, de las realidades del psicoanálisis y de la psicoterapia, y sobre todo del interés de los pacientes.

No voy a ocultarle al lector de LNA que he alertado al gabinete del Presidente de la República. Habiendo aceptado participar en el primero de esos "almuerzos de intelectuales" con el Presidente, que hoy son controvertidos, conservé un contacto en el lugar. Y sobre todo, hay, a no olvidarlo, una analizante en el Eliseo. Vivimos con un Presidente con un poder muy amplio, nuestra constitución así lo quiere. ¿Será necesario que, decididamente, todo pase por Nicolas Sarkozy? ¿Y él, sabrá igualar en este asunto a ese príncipe "enemigo del fraude (…) y al que no puede engañar todo el arte de los impostores” cuya figura surge en el último acto de Tartufo? ¿O bien dejará hacer a los burócratas?

Carla Bruni, en el número de Elle del 12 de julio, cita “una frase magnífica” de Jacques Lacan: "El amor, es por azar". ¡Ah! Hay que ser sagaz para reconocer en una frase tan simple una profunda verdad de estructura. Sí, el amor es impensable sin la contingencia de los encuentros. Y podría ocurrir que por azar, el psicoanálisis, que ha tenido tantos malos encuentros, tenga esta vez uno bueno.

Traducción: Silvia Baudini, difundida en EOL-Postal del 28 de julio 2008.

Leer más...

Entrevista a Juan Pundik

Publicada en La Vanguardia el 15 de enero del 2008

Juan Pundik, psicoanalista con más de 40 años de experiencia, es fundador y director de la Escuela Española de Psicoterapia y Psicoanálisis (1976), fundador y presidente de FILIUM, Asociación para la Prevención del Maltrato al Niño (1977), y fundador y presidente del Comité Ejecutivo de la Comisión Nacional del Día del Niño. Es autor de varios libros, entre los que destacan “¿Qué es el psicoanálisis?", "El niño hiperactivo" o "Prozac ¿si o no?", entre otros. Actualmente dirige la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia.



Juan Pundik denuncia que la Agencia Europea del Medicamento basa sus autorizaciones en investigaciones de los propios fabricantes del producto.

La Agencia Europea del Medicamento (EMEA, en sus siglas en inglés) autorizó, en junio del 2006, la administración de Prozac en niños y adolescentes menores de 18 años. Desde entonces, la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia, liderada por Juan Pundik, psicoanalista y presidente de Filium (Asociación para la Prevención del Maltrato del Niño), lucha para inhabilitar este dictamen.

Consideran que las reacciones adversas que puede causar el medicamento en los menores son suficientemente graves como para cuestionar la validez científica de la autorización europea y denuncian que haya sido el mismo laboratorio que produce el Prozac quien haya hecho la investigación en la que se ha basado la EMEA para su dictamen.

¿Por qué nace la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia?

En los últimos años se han publicado muchos estudios que nos avisan que el enorme aumento del uso de antidepresivos que incrementan los niveles de serotonina constituyen una amenaza para la salud y la vida del paciente. Hace ya meses la EMEA aprobó la utilización del Prozac en niños sin tener en cuenta estos estudios y basándose en la solicitud del propio fabricante, que ha visto en los menores un inmenso nuevo mercado a explorar. Y aquí es cuando nació la Plataforma, para denunciar esta aberración.


¿La Plataforma denuncia que se están administrando antidepresivos en niños por intereses económicos de la industria farmacéutica?

Que se deje a los laboratorios ser jueces y partes en las autorizaciones de sus productos ya nos permite hacernos a la idea del peso que tiene la industria farmacéutica en todo eso. Y no digo nada nuevo si desvelo que, demasiado a menudo, al médico que receta tal medicamento se le invita a tal congreso o se le hace tal regalo... Hay miles de denuncias contra este tipo de corrupción.


¿Creemos demasiado ciegamente en los médicos?

El problema es que vivimos en una sociedad que corre y corre y no puede parar nunca; la ansiedad, el estrés y la depresión crecen y crecen, y la gente quiere drogarse para enfrentarse a todo eso. Es lo más fácil. Y esto es cuestionable en todos los casos, tanto en adultos como en menores... la diferencia está en que el adulto decide medicarse pero el niño no tiene ni ese poder de decisión.


¿Cuáles pueden ser las consecuencias de administrar medicamentos como el Prozac en niños?

Los efectos secundarios del Prozac son muchos, ya lo indica el prospecto del propio fabricante. Actúa sobre la serotonina y hay que tener en cuenta que los niveles de serotonina en el organismo afectan a muchos funcionamientos, no sólo al neuronal… afectan a la frecuencia del latido cardiaco, regulan la secreción de hormonas por parte de la hipófisis, y en consecuencia afectan también al crecimiento, a los niveles de estrógenos y de testosterona… Nada se sabe realmente de los efectos adversos que puede provocar el Prozac… ¿Estaremos creando gigantes?, ¿enanos? Nada se sabe y se administra alegremente.


Su denuncia ha llegado hasta el Parlamento Europeo...

Creé la Plataforma, reuní las firmas suficientes y presenté el alegato al presidente de la Comisión Europea. No recibí respuesta y reiteré el texto hasta cinco veces. Entonces me dijeron que la cuestión le había sido encomendada, no a los responsables de Salud Pública y Defensa del Consumidor sino, a la Unidad de Productos Farmacéuticos de la Dirección General de Empresa e Industria, lo cual me pareció el colmo de lo descarado. De todo esto di cuenta al entonces Presidente del Parlamento Europeo que dio curso oficial a mi queja y así fue cómo me citaron ante la Comisión.


¿Y qué respondió la Comisión Europea ante su alegato?

Algunos de los europarlamentarios presentes cuestionaron la administración de antidepresivos en infancia y adolescencia, pero otros defendieron enconadamente las bondades del Prozac, la confianza en las investigaciones de los laboratorios, la responsabilidad de los médicos que debían administrarla...


En conclusión...

Yo volví a pedir la palabra y añadí que si bien la industria farmacéutica nos brindaba las sustancias que protegían nuestra salud, también habían sido los generadores de los monstruos producidos por la talidomida, de las muertes consecuencia de la administración del antiinflamatorio Vioxx, ahora prohibido, y de centenares de medicamentos cuya autorización es anualmente revocada debido a consecuencias que provocan en quienes los toman y que se descubren tardíamente. Aquí el Presidente me informó que me había excedido en el uso de mi palabra, que me agradecía mi presencia y que mantendría abierta la investigación y solicitaría información ampliatoria.


En todo caso la lucha de la Plataforma continúa...

Sí. Cuando empecé a patalear me di cuenta que existe el derecho al pataleo, así que pienso llegar hasta donde haga falta.

Leer más...

¿Por qué la Escuela? - Reseña de la Clase Magistral de Bernardino Horne del 20 de mayo del 2008

Marita Hamann

Directora de la NEL – Lima

Psicoanalista. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis A.M.P.

y de la NEL – Lima


Bernardino Horne, Analista miembro de la Escuela (AME) de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela Brasileña de Psicoanálisis (EBP), de la cual ha sido dos veces Presidente, estuvo entre nosotros del 19 al 21 de mayo para realizar una serie de actividades. El 20 de mayo, en el marco del CID-Lima, ofreció una Clase magistral destinada a los alumnos inscritos en nuestro instituto de enseñanza, la misma que organizó en tres partes. Ofrecemos aquí una reseña de lo que fuera su exposición de ese día.


1. La Escuela es necesaria porque el inconsciente produce espanto, de manera que lo natural es que el psicoanálisis tienda a desparecer; la Escuela resiste al movimiento ideológico que forcluye al sujeto.

Asimismo, dadas las dificultades del psicoanalista para ocupar un lugar y mantenerse en él, se requiere de la Escuela como espacio donde se piensan y elaboran los problemas que traban a los analistas. Muestra de su importancia es, por ejemplo, que quienes se alejaron de la Institución freudiana (como Adler o Jung) entre 1910 y 1915, dejaron de ser psicoanalistas, en buena cuenta.

Infatuación e impostura son los productos de una fácil identificación al Sujeto Supuesto al Saber (SSS), el que se instala cuando la transferencia analítica propiamente dicha –la apertura de lo inconsciente, de la Otra escena- ha tenido lugar. La Escuela les pone remedio mediante la necesaria exposición del saber ante los colegas.

La impotencia para sostener una praxis se reduce al ejercicio de un poder y la sugestión es una de las formas en que este se usa. A ello se opone el deseo del analista, cuando lo hay: un deseo sin poder, un deseo opuesto al deseo de poder. Se trata, antes bien, de obtener la diferencia absoluta entre el goce y el elemento significante del sujeto, a lo que se llega por la vía del no poder.

Como ha señalado Lacan, el sujeto del poder deviene en loco, pierde inteligencia, se vuelve paranoico. Lacan responde al poder por el saber, entonces, funda la Escuela, que no es una Sociedad porque no se organiza según jerarquías ni fomenta las identificaciones mutuas.

La política de la Escuela es la de reconquistar el campo abierto por Freud mediante la orientación a lo real.

Aquí se trata del ejercicio de la función de analista, puesto que es este ejercicio el que hace el trabajo y despeja, hasta arribar al final que corresponda en cada caso.


2. Acerca de La proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela (AE), (1967), de J. Lacan.

El psicoanálisis en intensión (la experiencia psicoanalítica de la cura) atañe a la formación de los analistas e implica que ellos deben analizarse tendiendo a llegar al final del mismo.

El psicoanálisis en extensión es la presentificación del psicoanálisis en el mundo y se refiere al conjunto de acciones que los psicoanalistas emprenden fuera de sus consultorios particulares. En el horizonte de la extensión se anuda el lazo con la intensión, lo que quiere decir que, mientras más extendemos, más ajustamos la intensión porque la extensión, para realizarse, tiene que ser hecha por un psicoanalista. Hay una estrecha relación entre ambos movimientos porque la extensión es extensión de la intensión; cuanto más radical la intensión, mejor será la extensión.

La Escuela avanza y teoriza a partir de los testimonios de los finales de análisis. El impasse freudiano sobre el final de análisis reside en la constatación de que nadie quiere aceptar la castración, nadie quiere su -1, ese que, en términos de Lacan, se escribe S() y responde a la fórmula “no hay relación sexual”.

Por el amor al saber entramos en análisis, pero eso está en dialéctica con el horror al saber verdadero, el que encuentra lo imposible, lo real. En el transcurso del análisis, nos apoyamos en el amor de transferencia y en el placer que da el saber, sin olvidar que su estructura está dada por el Sujeto Supuesto al Saber que reside en el inconsciente del propio analizante.

Hacia el final del análisis, que está dado para todo aquel que quiera proseguirlo hasta alcanzarlo, el entusiasmo ocupará el lugar del amor y el horror se transformará en el deseo del analista.

Ahora bien, que haya deseo del analista no implica disolver el –1; por el contrario, el analista lo mantiene porque ansía ir hacia allí para trabajar eso —la ausencia de relación sexual— con los pacientes, sin horror.


3. Un análisis implica siempre el recorrido del fantasma (la fantasía fundamental en torno a la que se ha escrito el guión de la vida de un sujeto) y, si llega hasta el final, produce la descomposición de sus elementos. En rigor, en el guión del fantasma el sujeto entra en relación con dos objetos: el propiamente fantasmático y el verdadero.

Atravesar el fantasma es darse cuenta de que el objeto (a) es el sujeto, es entender que se goza del objeto en el sentido de ; lo que se demuestra al final de un análisis.

Esta es también la razón por la cual se dice que la mujer es el síntoma del hombre, porque hace de ella su objeto, en la medida en que es en ella en quien le parece encontrar el objeto que le concierne. Sin embargo, aquí la fantasía es mentirosa ya que la verdad es que el sujeto hombre es, él mismo, el objeto (a) al que se dirige, y goza de esa forma. Visto de esta manera, romper los elementos del fantasma es poder decir “hay la mujer en mi, yo soy ella”, que es lo que un hombre menos quiere.

Por su parte, la mujer habrá de consentir con su posición de objeto, una cuestión complicada para ellas, sin embargo.

De este modo, aproximadamente, es como hombres y mujeres se arreglan para salvar los obstáculos de la no relación sexual.

Leer más...

TRANS- SEXUACIÓN

¿Es la anatomía el destino?
Anna Lía Barandiarán
Asociada NEL - Lima


El discurso psicoanalítico nos orienta sobre la identidad de género de una forma que va más allá de la anatomía y sus fórmulas de la sexuación.

Estas últimas nos muestran cómo se sitúa un sujeto frente a su ser hombre o su ser mujer de acuerdo con su posición frente al falo. Sin embargo, si a su vez el falo es el único referente inconsciente para ambos sexos ¿no sería él mismo, entonces, el causante de una ambigüedad sexual?

Genevieve Morel se hace estas preguntas y formula un planteamiento brillante: ¿Si los seres humanos tienen tantas dificultades para orientarse respecto a la sexualidad, sea del lado hombre o del lado mujer, no sería más lógico suponer al inicio un vacío real en lugar de un núcleo de identidad?[1]

Dentro de esta lógica, entonces ¿qué “soluciones” se plantean los sujetos para salir de esta ambigüedad? ¿tendrá la ciencia nuevas respuestas para algunos sujetos o serán más bien estos intentos los que causarán más estragos?

Existe una “solución” radical, un síntoma de la época, ya que es con los avances de la ciencia de este último siglo como se materializa lo aparentemente imposible; la creación de un nuevo ser, un ser que demanda corregirse por la ciencia para enmendar un supuesto error de la naturaleza; la identidad de género discordante con el sexo biológico: el transexual.

Ya desde la época de los romanos se sabe de personajes como Elagábalus (203 a.C), sucesor de Marco Aurelio, quien tenía predilección por travestirse y prostituirse en cantinas, para luego ser descubierto por el hermoso Hiércoles, su esclavo y marido de cabellos dorados. Se dice, incluso, que ofreció mucho dinero a sus médicos para que lo trasformaran en mujer[2], aunque se desconocen los resultados.

Sin duda, debe haber existido un sin número de intentos de cambio de sexo desde hace siglos, pero la ciencia ahora ofrece una promesa más cercana al ideal y sin mayor riesgo de perder la vida.

En esta época, cualquiera puede empezar un tratamiento hormonal, ponerse unas siliconas en los pechos, un poco en las nalgas y, por qué no, quitarse un pene y construirse una vagina.

En 1930, Lili Elbe se sometió a una cirugía reconstructiva. Esta podría haber sido considerada la primera operación de cambio de sexo, pero al parecer ella era intersex[3]. Es en 1951, en el Reino Unido donde surge la primera construcción vaginal de reasignación de sexo completa en el mundo, y así Robert Cowell se convierte en Roberta Cowell[4], un hombre transformado en mujer, una mujer creada por la ciencia.

A partir de entonces las estadísticas de las reasignaciones de sexo no han cesado y son cada vez más numerosas.[5] No obstante, antes de hacer posibles estas operaciones probablemente existieron delirios de transformación más no la existencia del transexual como tal. De esta forma tenemos, por ejemplo, algunos intentos fallidos como el del protagonista de la película Hedwig and the Angry Inch, quien queda mal operado con una pulgada furiosa, la pulgada que lo estraga, el resto inasible.


En términos generales, podríamos pensar que el transexual es un travesti que pasó al acto (cambiándose de sexo). Efectivamente, sin operación no hay transexual ya que se requiere de una intervención de otro; sin embargo, hay algo más profundo en sus existencias que los diferencia.

Para el travesti, travestirse implica un juego de oscilación de identidades, de migraciones temporales; y en el transexual la migración es definitiva, es el autoexilio de una identidad a otra.

Por otro lado, el travesti sabe qué es lo que no se quiere quitar del cuerpo, así se ponga pechos y se vista de súper femme, la sorpresa la lleva siempre debajo del vestido y ese es su bien preciado.

Contrariamente, el transexual tendría un movimiento distinto y otra certeza: la de no estar solamente en el cuerpo biológico del género equivocado sino la certeza de tener que hacerse otro cuerpo, ese que, siente le corresponde. Es por ese motivo que irá en busca de una transformación total y genital al encuentro de lo que considera su verdadero ser.

En la homosexualidad como en la heterosexualidad los sujetos se definen por su relación objetal y no por su posición sexuada, pero en el caso de los transexuales esto no parece darse de la misma manera. Quizás nos topamos con otra dimensión de lo sexual, la elección objetal transexual. ¿Estará acaso en otro plano, como otra forma de sexuación? ¿Será posible una sexuación inédita más allá del falo?

Según diversos testimonios de mujeres transexuales (es decir hombres asignados con genitales femeninos), hay algo más allá de la elección del objeto que no guarda necesariamente concordancia con lo que se supondría como la ecuación lógica: en teoría, un hombre que se siente atrapado en el cuerpo de una mujer se haría un cambio de sexo para hacer posible un encuentro -con un partenaire- que adapte su homosexualidad a un estatus de normalización heterosexual. Sin embargo, eso está muy lejos de la realidad, como demuestran muchas de estas personas con sus variadas orientaciones sexuales.

Hace unos meses tuve la oportunidad de hacerle unas preguntas a una mujer transexual. Recuerdo haberle preguntado cuál era su percepción acerca de la mujer y lo femenino y, más aún, recuerdo la sorpresa que me dio no escuchar ninguna respuesta sino más bien evasivas. Parecía, incluso, como si frente a mi pregunta sólo hubiera un gran vacío de significación, un hueco.

Curiosamente, de lo que sí habló fue de penes y dejó muy en claro que no le gustaban; es decir, no quería ser la mujer de todos los hombres, ni de uno, ni serlo, obviamente, ella misma. En su discurso, en realidad, parecía que no sólo no le interesaba, sino que no soportaba al órgano, ni como medio de goce para su cuerpo, ni en el cuerpo de otro como partenaire. Además, como ella, muchas de estas mujeres transexuales afirman no tener una orientación heterosexual.

Luego de indagar sobre este tema, podemos afirmar que es muy común que las mujeres transexuales elijan a otra mujer, ya sea transexual o no, como partenaire, tanto así, que como subgrupo es mucho más elevado el porcentaje de translésbicas dentro del grupo de mujeres transexuales que el de mujeres lesbianas dentro del grupo de mujeres nacidas con anatomía femenina.[6]

Por ello es sorprendente ver el caso de un hombre cuya elección objetal primaria, antes de operarse y hacerse una reasignación de sexo, eran las mujeres, y que luego de esta operación, continua siendo la misma. En otras palabras, si su fantasía no es convertirse en mujer para estar con un hombre sino que, todo lo contrario, para estar con una mujer ¿no será este cambio, entonces, una manera de inventar algo frente a una heterosexualidad insoportablemente vivida dentro del cuerpo de un hombre? Si asumimos esta tesis, podríamos suponer, pues, que lo que requiere este sujeto, lo que le urge, es cambiar la anatomía de su cuerpo para relacionarse de una forma distinta con el otro sexo, es decir, para vincularse más allá del falo.

En un documento muy interesante referente a la Clínica de la Sexuación, Graciela Brodsky nos explica que la condición de la sexuación es, en primer lugar y como dice Lacan, asumir de alguna manera una inscripción de acuerdo con el significante fálico y que, en segundo lugar, esta es un asunto que solo le atañe al cuerpo.

Pero aquí viene el dilema: ¿en qué lugar se encuentran las transexuales translésbicas, si el falo, propiamente dicho, es para ellas el elemento que les resulta tan insoportable, hasta el punto de tener que arrancarlo de sus cuerpos? Parece pues que en este tropiezo, asumir que todos los transexuales están en el campo de la psicosis, intenta cerrar algo que deberíamos dejar aún abierto, al menos para el caso por caso en la clínica. Finalmente, quizás sea el cuerpo completo el que se transforma en un nuevo significante fálico soportable para algunos, haciendo posible que una operación en lo Real tenga sus efectos en lo simbólico y algo se apacigüe. No obstante, siempre existirá también la posibilidad de apuntar al órgano como objetivo cuando es el significante como significante de goce sexual el verdadero objetivo, siendo el órgano sólo su humilde representante.



--------------------------------------------------------------------
[1] www.psicoanalisisysociedad.com

[2] http://en.wikipedia.org/wiki/Elagabalus

[3] Persona cuyas características sexuales primarias (genitales), secundarias y cromosómicas no están determinadas exclusivamente por ser masculinas o femeninas, sino más bien por ser ambas.

[4] http://www.transgenderzone.com/features/roberta_cowell.htm

[5] La invisibilidad social de mujeres que han tenido una corrección de género es lo que sostiene la creencia de que el transexualismo de hombre a mujer es extremadamente raro. Cálculos recientes indican que esta condición se presenta en 1 de cada 250 a 500 sujetos nacidos varones, y que 1 de cada 2500 varones en los Estados Unidos se ha sometido a una CRS (Cirugía de reasignación de sexo genital). De esta manera, el transexualismo es dos veces más frecuente que la esclerosis múltiple, la parálisis cerebral, el labio leporino o el paladar hendido.

http://ai.eecs.umich.edu/people/conway/TSsuccesses/TSsuccesses-Spanish.html.


[6] http://www.transgenderzone.com/features/elagabalus.htm

Leer más...